Esta vez toca con el cobre. Es un material bastante blando, con lo cual para obtener la misma profundidad, necesita la mitad del tiempo en las sales que uno de latón. De resto el proceso es el mismo. Esta vez incluyo fotos del líquido de grabar y de la estructura de alambre que utilizo para sostener las piezas boca abajo, sumergidas pero sin tocar el fondo. También una estimación del tiempo. Con ustedes, Mr. Spock de Star Trek y... un cybermen de alpaca que se me coló en el montaje.
1. Entintar. Eentre 20-40 minutos el diseño, 5 minutos el reverso y los bordes, 4-6 horas de secado por cada lado.
2. sujetarlo con patas de alambre (forrado en plástico, del de jardinería. De lo contrario las sales se lo comen). 5 minutos.
3. Sumergirlo en la sopa verde (antes era más bien amarilla. quizá es hora de renovarlo). 4 horas.
4. Lavar con agua y bicarbonato para neutralizar las sales y eliminar la tinta con alcohol y acetona. 30 minutos.
5. Primer pulido con pasta dremel roja y posterior lavado con jabón antigrasa. 15 minutos (contando con que tengas el dremel y los discos de pulir montados y listos para usar)
6. Patinado con óxido. En aplicarlo son 5 minutos si es con pincel, 30 segundos si es sumergido. Enjuagar, secar y repetir hasta obtener el color deseado (unas 3 o 4 veces)
7. Pulido final con pasta dialux blanca. 15 minutos.
Si quisieras tomar estos tiempos para calcular costes de mano de obra, no estaría mal añadir a la cuenta el tiempo previo de elección del diseño, preparación del patrón, medidas, impresión, calco.. y después la sesión de fotos, montajes, publicación, promoción, empaque, envío y todas aquellas actividades que cierran la venta como tal. En mi caso le añadiría de 4 a 6 horas.
jueves, 8 de agosto de 2013
viernes, 31 de mayo de 2013
Etsy y sus listas de tesoros
Etsy me encanta, así de simple. La experiencia tanto de compra como de venta es intuitiva, divertida, casi adictiva.. pero no queda ahí. Puedes compartir con otros artesanos uniéndote a los grupos, buscar inspiración en tutoriales, estar al tanto de las novedades en materiales y herramientas, enterarte de los gustos de tus amigos y un largo etcétera.
Una de las herramientas que más me gusta es la de tesoros. Son listas de productos a la venta en etsy que puede crearlas cualquier usuario en base a cualquier característica que se le ocurra: color, forma, tipo, material, ocasión, tema, gusto personal. Pueden ser privadas, para usar como expositor de los artículos que nos gustan, o públicas.. todo el mundo puede ver tu combinación.
La primera opción es muy útil en ciertas situaciones. Por ejemplo si estás buscando un regalo para una amiga pero te cuesta decidirte por uno, puedes crear una lista que te mostrará agrupadas en una sola página las fotos, precios y enlace a cada uno de ellos. También puedes elegir compartirlo de forma privada, así que si se trata de un regalo compartido, varias personas pueden agregar productos y comentarlos.
La segunda forma un conjunto increíble de galerías temáticas que puedes consultar libremente o si necesitas algo específico a través de su buscador. Hay personas que diseñan un look completo para una fiesta, y su lista tiene zapatos, vestido, complementos, maquillaje, etc. y hay quienes listan diez variaciones de color de un mismo producto. Las combinaciones son prácticamente infinitas.
Yo suelo hacer listas públicas porque además de ser divertido pensar en un tema, rastrearlo por toda la página y maravillarte con lo que encuentras, las considero una buena oportunidad para reconocer el talento y la creatividad de las personas detrás de las piezas. Este es un ejemplo: ayer mirando cosas vi el anillo en forma de llave inglesa y me dio curiosidad ver cuantas joyas en forma de herramientas podría encontrar. El resultado aquí
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| Herramientas para lucir |
lunes, 6 de mayo de 2013
Nuevas pátinas, nueva tinta
Hace un par de meses me decidí y compré una tinta específica de grabado, pues quería saber qué tanta diferencia podía haber entre ellas y sus sucedáneos 75% más baratos e igualmente efectivos. Pasé un buen rato mirando en tiendas de bellas artes y finalmente me decidí por el Barníz líquido para grabado Ultraflex, de Charbonnel. Escogí esta porque mirando la descripción, me pareció que era la que tenía características más diferentes de mi opción habitual, la laca de bombillas. Mientras que ésta es densa y al solidificar se cristaliza, este barniz parece ser flexible y ceroso, aún seco.
Por una u otra razón lo dejé de lado y no fue hasta ayer cuando me decidí a probarlo. Evaluando sólo la aplicación me quito el sombrero.. es una maravilla lo manejable que es con la pluma aún en los trazos más finos. Ahora mismo tengo un par de cosas en las sales y habrá que ver que tal se comporta en cuanto a protección, porque una vez seco se vuelve tan delgado que no estoy segura de su resistencia a cinco horas sumergido.. aunque para eso está hecho. Aquí un par de las piezas anoche esperando secarse:
Y sobre las pátinas, pues repetí en la tienda de etsy donde había comprado las otras, que me encantan. Nuevos colores, nuevas posibilidades y un par de ideas que espero tener pronto. Como siempre, se aceptan sugerencias =)
Por una u otra razón lo dejé de lado y no fue hasta ayer cuando me decidí a probarlo. Evaluando sólo la aplicación me quito el sombrero.. es una maravilla lo manejable que es con la pluma aún en los trazos más finos. Ahora mismo tengo un par de cosas en las sales y habrá que ver que tal se comporta en cuanto a protección, porque una vez seco se vuelve tan delgado que no estoy segura de su resistencia a cinco horas sumergido.. aunque para eso está hecho. Aquí un par de las piezas anoche esperando secarse:
Y sobre las pátinas, pues repetí en la tienda de etsy donde había comprado las otras, que me encantan. Nuevos colores, nuevas posibilidades y un par de ideas que espero tener pronto. Como siempre, se aceptan sugerencias =)
jueves, 11 de abril de 2013
El lugar más feliz II. Espacios de coworking y otras maravillas
La visita a Mari Jose y su taller me trajo a la mente algunos artículos que había leído sobre espacios de trabajo compartidos... no me costó nada encontrar multitud de cosas interesantes aquí en Madrid sobre el coworking: oficinas compartidas, alquiler de puestos de trabajo, talleres con maquinaria disponible: un sueño para todos los que buscan un sitio donde volcarse de lleno en desarrollar una idea, producto o negocio.
Espacios como La Industrial, Espíritu23, Dcolab o La Fábrica de Cajas ofrecen espacios tipo oficina abierta, con acceso a internet, impresora, escáner, e incluso algunas ofrecen salas de reunión, sitio para talleres, conferencias, etc. Eso sí, están dirigidas a trabajos limpios y tranquilos, jeje. No está mal considerarlo como opción cuando tenemos que diseñar, hacer cálculos, gestionar la página web, actualizar el blog y en fin, todas esas actividades que no solemos contar como trabajo artesanal pero que forman parte del quehacer. Una vez que tenemos nuestro diseño proyectado y nuestra tienda on-line andando, pasamos a necesitar donde ensuciarnos las manos y hacer mucho ruido. Afortunadamente también tenemos opciones:
Entre las que recuerdo haber visto está La Manual en Malasaña, que es un espacio pensado para que artesanos y artistas desarrollen y vendan sus productos. Se alquilan puestos de trabajo, dan talleres y los fines de semana hay mercadillo. No lo he visitado en persona, pero en su web hay fotos muy bonitas del sitio. Por lo que he leído parece enfocado sobre todo a la costura, con lo que no lo veo muy compatible con la orfebrería pura y dura (por aquello del polvo del metal), pero quizá tengan espacios suficientemente separados para que las telas no corran peligro. Habrá que acercarse y preguntar.
Otro que recién descubrí hoy y que no deja lugar a dudas sobre si dejan ensuciar un poco más de la cuenta es el Taller Buenos Días, que se presenta diciendo que "es un espacio de trabajo para artistas y diseñadores en el que disponemos de un taller equipado para realizar todo tipo de maquetas, prototipos, esculturas u obras artísticas de cualquier clase" mientras que en las fotos de su página principal podemos comprobarlo: un taladro de banco, montones de madera, lijadora, esmeriles, sierra, una tabla de herramientas bien equipada, puestos de trabajo con iluminación independiente, internet.. ya se me estaba empezando a caer la baba de ganas cuando ta-daaa! el plato fuerte: cuentan con una impresora 3D, un plotter de vinilos y un láser de corte. Todavía no se a qué, pero de que voy, voy.
Una cosa común en todos estos sitios es la flexibilidad horaria: puedes comprar un pase de un día como uno para varios meses, definiendo que clase de servicios necesitarás, con lo cual puedes planificar para dedicarle a cada cosa el tiempo, lugar y recursos que realmente tengas disponible. Además el salir de casa y compartir con otros artesanos suena como una experiencia enriquecedora y divertida.
Definitivamente hay que probar.
miércoles, 10 de abril de 2013
El lugar más feliz I. El taller de Mari Jose
El lugar más feliz es la cama y punto.. no hay más que decir así que pasemos al segundo. ¿Cual es el lugar más feliz? Si preguntas a un artesano, sin duda te dirá que es su espacio de trabajo, ese sitio maravilloso sobre el cual ponemos las manos en nuestros sueños. Este espacio puede ser tan pequeño como una silla donde tejer o una tabla de algunos centímetros donde engarzar piedras, a edificios gigantescos llenos de maquinaria y herramientas.. incluso solo existir en el espacio entre tu mente y un cuaderno.
Hace poco recordábamos como completábamos los ejercicios de nuestro primer curso de orfebrería (hecho en los talleres de la Armando Reverón, en Caño Amarillo) sentados en la cama o en el piso, usando las esquinas de las sillas para calar y soldando en la cocina, sobre las hornillas encendidas para ayudar al soplete de lápiz a calentar la pieza. Todas las herramientas y materiales cabían perfectamente en un maletín pequeño, y ese era nuestro espacio.
Los primeros años en España vivimos en una residencia estudiantil y se hizo más difícil hacer cualquier cosa, además porque las herramientas se quedaron en Venezuela, pero llegó el curso en Granda y fueron meses de actividad diaria, aprendizaje, trabajo duro y montones de alegrías, sobre todo porque aprendimos a trabajar en condiciones prácticamente ideales y contando con gran cantidad de herramientas. Los talleres de Granda, tanto de metal como de madera son enormes, en consonancia a la magnitud de los proyectos que son capaces de llevar a cabo. El impulso volvió y las ganas que estaban dormidas, renacieron. Poco a poco he ido armando mi taller, y creo que en este punto tengo todo lo que necesito (todo lo que quiero es otra historia, jeje).
La semana pasada visité a mi amiga Mari Jose. Nos conocimos en Granda y desde la última vez que nos vimos ambas hemos ido ampliando nuestros recursos, manteniendo el contacto a través de facebook. Siempre hablábamos de cuanto cuesta lograr un espacio (tanto de sitio como de tiempo) para trabajar en casa y la semana pasada me invitó a conocer su taller! Fue maravilloso verla moverse entre herramientas, cajas, cosas terminadas, madera, metales, cosas en proceso.. tiene cosas preciosas, ha incursionado en el mundo de los mercados medievales, restaurado muebles, y un sinfin de cosas más.
Nos tomamos un café hablando de todo un poco, y me contó como en casa se le hacía imposible trabajar (herramientas cortantes, materiales raros, niño pequeño y gatos no es una buena combinación), por lo que había conseguido alquilar el local junto a otra compañera artesana. Cuando esta tuvo que irse hizo un esfuerzo para mantenerlo, pues finalmente había encontrado un lugar donde estar a sus anchas y finalmente estaba produciendo con regularidad. Y es que el trabajo desde casa es de por sí dificil, y se convierte en casi imposible cuando implica el manejo de cosas peligrosas, ruido, sucio, etc.
Afortunadamente con el banco de trabajo siento que encontré mi espacio y me encanta que ella finalmente haya encontrado el suyo.
Hace poco recordábamos como completábamos los ejercicios de nuestro primer curso de orfebrería (hecho en los talleres de la Armando Reverón, en Caño Amarillo) sentados en la cama o en el piso, usando las esquinas de las sillas para calar y soldando en la cocina, sobre las hornillas encendidas para ayudar al soplete de lápiz a calentar la pieza. Todas las herramientas y materiales cabían perfectamente en un maletín pequeño, y ese era nuestro espacio.
| Las primeras herramientas |
| Granda. Un taller en condiciones |
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| El taller de Mari Jose en plena actividad |
Afortunadamente con el banco de trabajo siento que encontré mi espacio y me encanta que ella finalmente haya encontrado el suyo.
viernes, 8 de marzo de 2013
Grabando botones con sellos de tinta
Una de las que más me han gustado son unas pulseras de cuero y cuentas que vi en algún tutorial en pinterest, y me he decidido a hacer unas cuantas. Una de las cosas que me gusta del modelo es que se puede cerrar con un botón, y me pareció una oportunidad interesante para combinar técnicas. Ya había hecho un par de botones para las bufandas, usando los punzones para decorarlos y dándoles forma con el dado de embutir, pero quería algo menos resaltante, texturizarlos o algo así. Entonces recordé que en alguna página había leído sobre unas tintas con base de alcohol que se utilizan en el scrapbooking, que se adherían bien al metal y que podían resistir una inmersión corta en las sales de grabado, lo suficiente para marcar el diseño. Sabía que la tinta podía conseguirla en internet, pero los costes de envío eran incluso mayores que el del producto.
Probé algunas con base de alcohol de papelerías de aquí, pero la tinta se iba con solo pasarle el dedo. Y las de base al agua ni pensarlo.. se disuelven en las sales. Ya me había resignado a olvidarme del asunto cuando encontré una tienda de manualidades y especialmente scrapbooking cerca del metro Goya. Nunca había oído hablar de ella pero entré y ¡Sorpresa! tenían la tinta, especial para superficies lisas como metal.. justo de la marca que habían recomendado en el tutorial. Ya tenía un juego de sellos de caucho que compré en tiger en algún momento. Son de juguete, pero me valen perfectamente para probar, sobre todo por el tamaño que encaja en los círculos de 2 cm que elegí.
Así que hoy que no tengo clases y llueve, con lo cual tengo excusa para saltarme mi tarea de ir al supermercado, estoy probando el asunto. El primer paso es el mismo que si fuera a utilizar tinta.. lijar y limpiar la superficie, terminando con acetona o alcohol. Luego el estampado, que no es tan fácil como parece, pues el contacto con el sello húmedo con el metal liso hace que resbalen y en vez de una flor queda una mancha horrorosa. Lo solucioné poniendo cinta plástica o precinto con el pegamento hacia arriba y pegando los círculos de latón, y utilizando un taco de madera puesto junto a cada círculo como guía para mantener derecho el sello mientras lo bajaba y presionaba. Y ahora a esperar que la tinta seque por completo para ponerla al ácido. Ya mostraré los resultados, y después tocará combarlos, ponerles la argolla por debajo para formar el botón, darles el acabado y ponerlos en las pulseras.
Ah, por cierto. La tinta en cuestión es de la marca StazOn, viene en un montón de colores y se ve bien para decorar algo metálico, incluso sin grabarlo. Quizá solo necesite una capa de laca protectora pero es una opción interesante. La tienda de Goya se llama Alborada Home Academy y está en General Pardiñas 2, Madrid. Tengo que volver porque tienen montones de cosas interesantes que no me dio tiempo de ver, dan talleres y demás.. A ver si la próxima vez encuentro alguna cosita nueva para el metal.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Árbol de Góndor. Empezando a grabar en alpaca
Me encanta el latón. Es suave para trabajar (no chilla cuando lo cortas) es firme (no se dobla tanto como el cobre) y la variedad de colores que da con la oxidación me parecen preciosos. Pero el mundo se divide entre lo que queda bien en dorado y lo que queda bien en plateado, y el Árbol de Góndor es de estos últimos. El primero que hice no fue un grabado, sino una figura calada y atornillada en relieve a una caja. Mi orgullo del curso de platería. Está hecho en latón bañado en plata y el proceso de hacerlo se puede ver aqui:
Como colgante ya lo había hecho dos veces; una en latón, probando una punta de alambre afilada que usaba para detalles finos antes de encontrar la pluma ideal, y otra por encargo en plata.. un colgante para chico. Ambos me dieron guerra, el primero porque no me sentía totalmente cómoda con la punta y tuve que corregir varias veces. El segundo (que también hice con alambre afilado, pero ya le había puesto un mango) porque quería que quedara bien sin perder el toque de "hecho a mano", y porque al ser para un chico tenía que ser más bien discreto.
Después de considerar si volver a hacerlo en plata o hacerlo en latón y mandarlo a bañar, finalmente me decidí a grabar un nuevo árbol en alpaca. Me había resistido mucho tiempo porque sabía que era más dura, con lo cual tendría que volver a hacer pruebas de tiempo para las sales, acostumbrarme a una tensión mayor al cortarla y no sabía si la laca de bombillas agarraría suficientemente bien el metal o si, como pasa con la plata, comenzaría a despegarse al poco de sumergirlo. Ahora me arrepiento de no haberlo hecho antes.
Sí, es más dura y necesita casi el triple de tiempo en las sales. Si, rompí una punta de corte de mi tenaza de agujeros antes de darme cuenta de que tendría que sudar usando el taladro de mano para ponerle la argolla. Pero por lo demás es prácticamente igual. La laca de bombillas le va perfectamente y se pule en un momento hasta tener un brillo de espejo. Es una alternativa bastante más económica a la plata de ley y me ha abierto una nueva gama de posibilidades en cuanto a color y acabado.
Me encanta mi árbol... este no va para la tiendita de etsy. Me lo quedo y esta noche va conmigo al cine a ver El Hobbit.
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