Mostrando entradas con la etiqueta Técnicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Técnicas. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de junio de 2014

Pirograbando! Portalápices de El Hobbit

Esto no es metal ni usé tinta pero... Finalmente saqué el pirograbador! ya había hecho alguna prueba pero esta es la primera pieza planeada. Me toca aprender un montón pero por ahora estoy muy contenta con mi nuevo portalápices del Hobbit. comentarios? sugerencias?






domingo, 1 de junio de 2014

Bad Wolf I. Fornituras, pieles sensibles y falta de información.


Bad Wolf es un colgante que hice hace poco en homenaje a mi faceta preferida de Rose (Doctor Who). Los que conocen el motivo entenderán la pieza, los que no quedan libres de spoilers e invitados a ver la serie. Cuando me decidí a ponerme manos a la obra solo me llevó dos días tenerlo terminado, pero fueron meses de pensarlo, repensarlo, visitar varias tiendas y mirar montones de artículos en internet. 

Todo empezó con unas bonitas fornituras en forma de rosa que encontré en una tienda de Madrid. Estaba buscando algún adorno para practicar la puesta de unos pequeños remaches que compré en etsy y estas, que tienen un agujerito para engarzarlas me vinieron muy bien. Las usé un par de cosas "normales" antes de pensar en que sería un buen aditamento para un fanart.




Un día me vino a la cabeza combinar la rosa con una referencia al personaje en alpaca grabada. Tenía claro que quería usar esa pieza y ya había practicado como remacharlas, sin embargo tenía una duda que me hizo considerar varias veces dejar de lado aquellos adornos que tanto me gustaban: no tenía muy claro el material con que estaban hechas. 

En las tiendas de fornituras, salvo en aquellas específicas que venden correctamente identificadas las piezas de cobre y latón (una de mis tiendas favoritas, yakutum, por ejemplo) o plata de ley (tulohaces), sueles ver a los dependientes retroceder alarmados ante la pregunta.

¿De qué son?


fornituras varias


"De metal", "aleación" y "fantasía" suelen ser lo más repetido, pero pocas veces son capaces de ir más allá y decirte cual metal, cual aleación o a qué se refieren exactamente cuando dicen fantasía. Algunas veces les he perseguido recitándoles posibilidades y se espantan. 

Ni hablar de cuando preguntas si siguen la normativa de la Unión Europea acerca de la cantidad máxima de níquel que puede contener una pieza destinada al contacto con la piel. Probablemente lo sean pero ellos no lo saben, ni saben (o no quieren decir) la procedencia de su mercancía que podría dar una idea al respecto, y por una u otra razón parecen sentir que los culpas de algo y saltan a la defensiva, a veces llegando a ponerse groseros. 

Es frustrante pues además del mal rato, no creo parecer alguna espía aduanera ni de control de calidad de alguna agencia secreta de no se qué. Me gustaría tener claro qué me llevo para saber las posibilidades que me ofrece el material 


¿Es de color sólido o tiene un baño?
¿Puedo modificarlo y conservará sus propiedades? 
¿Puedo acercarle el soplete sin descubrir que es plástico recubierto? 
¿Me envenenarán sus vapores o dará alergia a quien se lo coloque al cuello o las orejas?

Así como para informar a quien compra mis piezas de qué es exactamente lo que se están llevando. Esto es importante para las personas de piel sensible y lo sé de primera mano, pues no puedo llevar gran cantidad de cosas que me gustan por no tener tolerancia a ciertos materiales, así que me cuido mucho de averiguar de qué están hechas las piezas antes de colgármelas encima y salvo pedidos, trabajo con mi propio estándar de tolerancia.

Los creadores de dos productos específicos para personas con sensibilidad al níquel dicen lo siguiente en su folleto informativo: 


"La alergia contra el níquel es una forma común de la Dermatitis por Contacto Alérgico (DCA). Una erupción cutánea se desarrolla después de tener contacto con el níquel y puede presentar las siguientes características: irritación, comezón, inflamación, urticaria y/o grietas en la piel."

Para algunos es grave, para otros como yo es soportable en algunos casos (no pasa nada si me pongo las piezas un día o dos), y otras personas pueden simplemente echarse encima lo que les venga en gana sin que su piel se resienta en lo más mínimo. Lo ideal sería no tener que averiguarlo de la mala manera, sintiendo el escozor de la reacción a algo que creías seguro. Sabiendo de antemano de qué está hecha cada pieza podemos decidir correr el riesgo, o dejarla y seguir buscando; incluso buscar alternativas para lucirla sin que cause problemas,como en el caso de este colgante. 

Después de mucho darle vueltas e incluso considerar hacer la rosa desde cero, usando mi propia alpaca y siguiendo el patrón de la fornitura, me di cuenta de me había hecho un lío por nada, ya que al ir por la cara externa del colgante no iba a tener contacto con la piel. Los remaches que usé si venían correctamente identificados como alpaca, así que, al menos en esta ocasión tuve el asunto del contacto cutáneo cubierto. 

Hace unos días conseguí las mismas rosas en otra tienda. La identificación ponía: Latón bañado, acabado "plata vieja". Me quedo todavía más tranquila, ahora se que puedo probar a soldarlas. Pregunté por otras cosas y la vendedora me contestó tímidamente, como si fuera algo malo, "zamak", "peltre", "cobre bañado". Le compré un colgante que no podré usar hasta que le ponga laca protectora, pero me fui de allí contenta y sabiendo que voy a volver, pues se agradece enormemente saber que es lo que compras. 






domingo, 22 de septiembre de 2013

Volviendo útil el complejo de urraca

Las herramientas, utensilios y materiales son como chucherías. Emociona verlas, ansías tenerlas y nunca dejas de querer más. Están las del mercado, cada cual más especializada, más brillante o con más funciones, y también están aquellas piezas recicladas que, por lo inesperado que resulta su buen funcionamiento y la maravilla de resolver una necesidad gastando poco o nada, se convierten en pequeños tesoros que nada tienen que envidiar a un reluciente artilugio nuevo. 

Tengo montones de cosas que son o están en proyecto de ser parte importante de mi proceso de creación de piezas, por eso defiendo el darle a las cosas una segunda mirada antes de echarlas a la basura, pues aunque ya no sirvan para lo que fueron creadas, el taller puede darles una nueva vida y ahorrarnos algo de dinero en el proceso. La lista es enorme y muchas veces me sorprendo de las cosas que puedo llegar a tener en los cajones (complejo de urraca), pero creo que hay un par que merece la pena difundir:

Necesidad: Contenedor para ácido/sales de grabado/decapante
Solución: Bote de mozzarella fresca Hacendado (Mercadona)




Esta es mi más reciente incorporación y la que inspiró el post. Compré el queso por darme un capricho y no ha podido resultar mejor. Actualmente tengo las sales de grabado en otro artículo de reciclaje, una fiambrera plástica que tiene a su vez un contenedor plástico con tapa. Me gusta por lo robusto y seguro que se ve (un derrame de estos productos puede tener sus consecuencias), pero ocupa bastante más espacio del que me gustaría, sobre todo teniendo en cuenta de que no grabo más de 2-3 piezas a la vez,todas pequeñas. El bote del queso no solo tiene un buen tamaño (300 ml), sino que tiene en su interior una cestita que se utiliza para sacar y escurrir el queso antes de utilizarlo. Viene perfecto para poder acceder a las piezas sin utilizar pinzas, escurrir el exceso de solución de grabado o echarles un ojo sin moverlas demasiado. La rejilla tiene además una anilla y unos canales que permiten dejarla levantada sobre el nivel del líquido. No tiene componentes metálicos, con lo cual es completamente segura. Por los momentos voy a usarla para el decapante, mientras se vacía el segundo bote que ya tengo en la nevera.

Necesidad: Calentador para decapante
Solución: Calentador de tazas USB / Cafetera de goteo rota



Para quién utiliza calor para acelerar el proceso de decapado, que no es mi caso, esta idea les puede ahorrar bastante dinero y uno que otro susto, pues calentar un químico de manera casera siempre es un riesgo. En vez de conseguir un calentador de laboratorio que no es barato ni de segunda mano, pueden optar por preguntar entre vecinos y allegados, en el rastro o en alguna tienda de segunda mano, por una cafetera de goteo a la que le funcione la base (En Cashconverters te haces con una por menos de 10 €). Si tiene su jarra de vidrio perfecto, y si no hay que hacerse con alguna parecida. Se puede reemplazar por cualquier bote de vidrio siempre que las dimensiones coincidan y que tenga la base plana, para que haga contacto con la placa caliente. La parte superior y posterior de la cafetera (Donde se pone el filtro y donde se echa el agua) las podemos quitar para mayor comodidad, o bien utilizarla de almacenamiento, pues no las utilizaremos para nada. Cuando necesitemos el decapante, bastará con encender la cafetera un par de minutos antes para que el líquido tenga una temperatura óptima sin llegar a hervir. Otra opción es, si tienen alguno, utilizar un calentador de tazas usb. El problema con esto es que no tiene mucha potencia, con lo cual debemos usarlo con muy poca cantidad de líquido. 
OJO, este consejo no es compatible con el anterior! 
(bote plástico, base caliente, mala idea)

Necesidad: cinceles, punzones de decoración, punzones de marcar
Solución: Destornilladores, martillos, limas, alicates rotos y  en general cualquier pieza de metal duro




Aquí no hay mayor historia. Toda herramienta metálica vieja, de mango roto, de punta chueca, machacado, lleno de cemento, y todo un largo etcétera de calamidades, sirve. Se limpian a conciencia con lija y con limatones distintos a los que utilicemos para los metales blandos, se les da la forma deseada. Ejemplos: la parte interior dentada de un alicate roto o la cara más gruesa de un limatón sirven, golpeándolos con un martillo, para texturizar. Un destornillador plano puede servir de cincel para empujar garras o cerrar biseles. Uno de estrella afilado podrá ser un buen punzón para marcar los taladros. Por el contrario, si le cortamos parte de la punta con la segueta, tendremos un punzón con la forma del destornillador (estrella, cruz, hexágono). La gracia está en imaginar de que forma podemos golpear la herramienta para producir un efecto en nuestra pieza.

Necesidad: Mandriles, lastras
Solución: Brocas y puntas de taladros grandes o martillos percutores, tubos gruesos de acero o hierro




No es algo que usualmente nos vayamos a encontrar por casa, pero en los contenedores de desechos de obra, talleres mecánicos e incluso preguntando a los obreros que arreglan calles, no es difícil dar con alguno de estos. Cualquier cilindro metálico con buen acabado debería bastarnos para dar forma a anillos y brazaletes. Lo ideal es reunir varios diámetros, según tengamos sitio para guardarlos.

Como dije antes, la lista es larga e intentaré seguirla en nuevas entradas. Espero que alguna de estas sugerencias les sirvan de algo y si alguien quisiera compartir su propia idea de reutilización en el taller, o su experiencia reciclando cositas, bienvenido sea.

jueves, 8 de agosto de 2013

Otro paso a paso

Esta vez toca con el cobre. Es un material bastante blando, con lo cual para obtener la misma profundidad, necesita la mitad del tiempo en las sales que uno de latón. De resto el proceso es el mismo. Esta vez incluyo fotos del líquido de grabar y de la estructura de alambre que utilizo para sostener las piezas boca abajo, sumergidas pero sin tocar el fondo. También una estimación del tiempo. Con ustedes, Mr. Spock  de Star Trek y... un cybermen de alpaca que se me coló en el montaje. 

1. Entintar. Eentre 20-40 minutos el diseño, 5 minutos el reverso y los bordes, 4-6 horas de secado por cada lado.

2. sujetarlo con patas de alambre (forrado en plástico, del de jardinería. De lo contrario las sales se lo comen). 5 minutos.

3. Sumergirlo en la sopa verde (antes era más bien amarilla. quizá es hora de renovarlo). 4 horas.

4. Lavar con agua y bicarbonato para neutralizar las sales y eliminar la tinta con alcohol y acetona. 30 minutos. 

5. Primer pulido con pasta dremel roja y posterior lavado con jabón antigrasa. 15 minutos (contando con que tengas el dremel y los discos de pulir montados y listos para usar)

6. Patinado con óxido. En aplicarlo son 5 minutos si es con pincel, 30 segundos si es sumergido. Enjuagar, secar y repetir hasta obtener el color deseado (unas 3 o 4 veces)

7. Pulido final con pasta dialux blanca. 15 minutos. 

Si quisieras tomar estos tiempos para calcular costes de mano de obra, no estaría mal añadir a la cuenta el tiempo previo de elección del diseño, preparación del patrón, medidas, impresión, calco.. y después la sesión de fotos, montajes, publicación, promoción, empaque, envío y todas aquellas actividades que cierran la venta como tal. En mi caso le añadiría de 4 a 6 horas. 


lunes, 6 de mayo de 2013

Nuevas pátinas, nueva tinta

Hace un par de meses me decidí y compré una tinta específica de grabado, pues quería saber qué tanta diferencia podía haber entre ellas y sus sucedáneos 75% más baratos e igualmente efectivos. Pasé un buen rato mirando en tiendas de bellas artes y finalmente me decidí por el Barníz líquido para grabado Ultraflex, de Charbonnel. Escogí esta porque mirando la descripción, me pareció que era la que tenía características más diferentes de mi opción habitual, la laca de bombillas. Mientras que ésta es densa y al solidificar se cristaliza, este barniz parece ser flexible y ceroso, aún seco. 

Por una u otra razón lo dejé de lado y no fue hasta ayer cuando me decidí a probarlo. Evaluando sólo la aplicación me quito el sombrero.. es una maravilla lo manejable que es con la pluma aún en los trazos más finos. Ahora mismo tengo un par de cosas en las sales y habrá que ver que tal se comporta en cuanto a protección, porque una vez seco se vuelve tan delgado que no estoy segura de su resistencia a cinco horas sumergido.. aunque para eso está hecho. Aquí un par de las piezas anoche esperando secarse: 


Y sobre las pátinas, pues repetí en la tienda de etsy donde había comprado las otras, que me encantan. Nuevos colores, nuevas posibilidades y un par de ideas que espero tener pronto. Como siempre, se aceptan sugerencias =)


viernes, 8 de marzo de 2013

Grabando botones con sellos de tinta


No he hecho muchas cosas en metal últimamente porque estoy enredada entre estudiar inglés por las mañanas y trabajar en las tardes. En las noches tengo algo de tiempo pero para trabajar con metal prefiero la luz natural, pues por muy buena iluminación artificial que tenga siempre hay reflejos y sombras que no permiten apreciar los detalles. Así que me metí en otro proyecto que hace mucho que tenía en mente pero que no me había decidido a empezar: hacer pulseras. He estado probando hacer brazaletes tejidos con crochet, macramé, kumihimo, alambre, cuentas.. en fin, un poco de todo para ver cual me gustaba más (y me quedaba bien). Todo tiene su punto, falta que yo se lo consiga, jeje. 

Una de las que más me han gustado son unas pulseras de cuero y cuentas que vi en algún tutorial en pinterest, y me he decidido a hacer unas cuantas. Una de las cosas que me gusta del modelo es que se puede cerrar con un botón, y me pareció una oportunidad interesante para combinar técnicas. Ya había hecho un par de botones para las bufandas, usando los punzones para decorarlos y dándoles forma con el dado de embutir, pero quería algo menos resaltante, texturizarlos o algo así. Entonces recordé que en alguna página había leído sobre unas tintas con base de alcohol que se utilizan en el scrapbooking, que se adherían bien al metal y que podían resistir una inmersión corta en las sales de grabado, lo suficiente para marcar el diseño. Sabía que la tinta podía conseguirla en internet, pero los costes de envío eran incluso mayores que el del producto. 

Probé algunas con base de alcohol de papelerías de aquí, pero la tinta se iba con solo pasarle el dedo. Y las de base al agua ni pensarlo.. se disuelven en las sales. Ya me había resignado a olvidarme del asunto cuando encontré una tienda de manualidades y especialmente scrapbooking cerca del metro Goya. Nunca había oído hablar de ella pero entré y ¡Sorpresa! tenían la tinta, especial para superficies lisas como metal.. justo de la marca que habían recomendado en el tutorial. Ya tenía un juego de sellos de caucho que compré en tiger en algún momento. Son de juguete, pero me valen perfectamente para probar, sobre todo por el tamaño que encaja en los círculos de 2 cm que elegí. 

Así que hoy que no tengo clases y llueve, con lo cual tengo excusa para saltarme mi tarea de ir al supermercado, estoy probando el asunto. El primer paso es el mismo que si fuera a utilizar tinta.. lijar y limpiar la superficie, terminando con acetona o alcohol. Luego el estampado, que no es tan fácil como parece, pues el contacto con el sello húmedo con el metal liso hace que resbalen y en vez de una flor queda una mancha horrorosa. Lo solucioné poniendo cinta plástica o precinto con el pegamento hacia arriba y pegando los círculos de latón, y utilizando un taco de madera puesto junto a cada círculo como guía para mantener derecho el sello mientras lo bajaba y presionaba. Y ahora a esperar que la tinta seque por completo para ponerla al ácido. Ya mostraré los resultados, y después tocará combarlos, ponerles la argolla por debajo para formar el botón, darles el acabado y ponerlos en las pulseras. 

Ah, por cierto. La tinta en cuestión es de la marca StazOn, viene en un montón de colores y se ve bien para decorar algo metálico, incluso sin grabarlo. Quizá solo necesite una capa de laca protectora pero es una opción interesante. La tienda de Goya se llama Alborada Home Academy y está en General Pardiñas 2, Madrid. Tengo que volver porque tienen montones de cosas interesantes que no me dio tiempo de ver, dan talleres y demás.. A ver si la próxima vez encuentro alguna cosita nueva para el metal. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Árbol de Góndor. Empezando a grabar en alpaca



Me encanta el latón. Es suave para trabajar (no chilla cuando lo cortas) es firme (no se dobla tanto como el cobre) y la variedad de colores que da con la oxidación me parecen preciosos. Pero el mundo se divide entre lo que queda bien en dorado y lo que queda bien en plateado, y el Árbol de Góndor es de estos últimos. El primero que hice no fue un grabado, sino una figura calada y atornillada en relieve a una caja. Mi orgullo del curso de platería. Está hecho en latón bañado en plata y el proceso de hacerlo se puede ver aqui:


Como colgante ya lo había hecho dos veces; una en latón, probando una punta de alambre afilada que usaba para detalles finos antes de encontrar la pluma ideal, y otra por encargo en plata.. un colgante para chico. Ambos me dieron guerra, el primero porque no me sentía totalmente cómoda con la punta y tuve que corregir varias veces. El segundo (que también hice con alambre afilado, pero ya le había puesto un mango)  porque quería que quedara bien sin perder el toque de "hecho a mano", y porque al ser para un chico tenía que ser más bien discreto.


Después de considerar si volver a hacerlo en plata o hacerlo en latón y mandarlo a bañar, finalmente me decidí a grabar un nuevo árbol en alpaca. Me había resistido mucho tiempo porque sabía que era más dura, con lo cual tendría que volver a hacer pruebas de tiempo para las sales, acostumbrarme a una tensión mayor al cortarla y no sabía si la laca de bombillas agarraría suficientemente bien el metal o si, como pasa con la plata, comenzaría a despegarse al poco de sumergirlo. Ahora me arrepiento de no haberlo hecho antes.

Sí, es más dura y necesita casi el triple de tiempo en las sales. Si, rompí una punta de corte de mi tenaza de agujeros antes de darme cuenta de que tendría que sudar usando el taladro de mano para ponerle la argolla. Pero por lo demás es prácticamente igual. La laca de bombillas le va perfectamente y se pule en un momento hasta tener un brillo de espejo. Es una alternativa bastante más económica a la plata de ley y me ha abierto una nueva gama de posibilidades en cuanto a color y acabado.

Me encanta mi árbol... este no va para la tiendita de etsy. Me lo quedo y esta noche va conmigo al cine a ver El Hobbit.


sábado, 20 de octubre de 2012

Esos productivos días lluviosos

Parece contradictorio. Los días lluviosos no provoca estar de pie congelándote frente al banco de trabajo, gastando los ojos con la poca luz natural y con herramientas frías entre las manos. Estos días son para levantarse tarde, no quitarse la pijama, tomar café en una taza enorme mientras escuchas la lluvia caer. Aún así pueden volverse muy productivos, pues son perfectos para ir haciendo acopio de accesorios: bufandas, gorros, mantas, guantes y todas esas cosas calentitas que vamos necesitando a medida que se acerca el invierno.

Como he comentado antes, me encanta tejer.. me relaja y me maravilla ver como poco a poco van surgiendo formas de lo que es un montón de hilo hecho bolita. Aquí en Madrid hemos tenido varios días perfectos para sacar la caja de labores y recordarle a las manos como manejar la aguja. Algo de música, bebida caliente.. y el tiempo vuela haciendo crochet. He aquí el resultado:


Confieso que soy algo perezosa y antes de arriesgarme a que como es común, deje alguna pieza a medio hacer, suelo preferir proyectos cortos, útiles y de satisfacción inmediata. Las bufandas cortas las hice en menos de un día cada una, y las largas en dos. Todas son combinaciones de los puntos más sencillos (cadeneta, punto bajo, punto alto) y salvo la mostaza que lleva algunos aumentos simples, todas son tejido circular, así que no hay ni que contar. 


Para aprender a tejer hay miles de tutoriales en internet.  Yo aprendí mirando y copiando a mi abuela que hacía vestiditos para las muñecas, así que no tengo muy claro el asunto de los patrones, pero me encantaría porque hay ideas geniales compartidas por este medio. En youtube hay muchos canales donde te enseñan paso a paso, como Esperanza Rosas de Tejiendo Perú, que te explica perfectamente desde una cadeneta hasta el más enreversado punto de fantasía. Aquí el tutorial inicial por si alguien se anima: 




Entre una y otra bufanda salió el sol, y para no perder la costumbre (ni bajar al chino a comprarlos) hice un par de botones utilizando discos de latón, el dado de embutir, algunos punzones, rotulador y pinzas para agujerear. 




Y eso es todo por ahora.. A ver si la semana que viene me trae inspiración, que tengo ganas de hacer cositas nuevas =)

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Entintar

No se si la palabra existe, pero asi le digo y queda bonito, jeje. Una vez que tenemos claro el diseño que queremos grabar, procedemos a entintar el metal. Este procedimiento y las herramientas que usemos dependerán del tipo de dibujo que queramos hacer y el efecto que queremos conseguir. Por ejemplo, un grabado en relieve (se retira el fondo y el diseño sobresale)



o en hueco (se retira el diseño y sobresale el fondo) 



Yo suelo hacerlo en relieve o combinando ambos cuando solo quiero un delineado. Lamentablemente no nací con mano para el dibujo así que salvo excepciones, pocas veces me animo a entintar a mano alzada. Así que alabado sea el papel carbón, o de calco, que utilizo para pasar los diseños que imprimo al metal, siempre con cuidado de no tocar con los dedos la superficie. Otro método es hacer un bosquejo a lápiz, eligiendo uno no muy graso e intentando trabajar con líneas lo mas finas posibles.

Para el grabado en relieve, se cubre con tinta la parte del diseño que queramos que sobresalga (interior o líneas). Para las áreas grandes utilizo una pluma cuya punta termina en una bola mediana, con lo cual puedo tomar una cantidad considerable de tinta de una sola vez, poniendo una gota hacia el centro y llevándola hacia los bordes del dibujo. Para las líneas y partes más finas utilizo un plumín recto muy pequeño, al que limé los bordes para que no se enganchara. Tiene el inconveniente de que no permite cargar mucha tinta y hay que estar mojando a cada rato. Para proteger del ácido la parte de atrás utilizo un pincel cualquiera para extender una buena cantidad de tinta. 

Es importante no quedarse corto y repasar en caso de duda, pues cualquier burbuja, hueco o fisura en la tinta, por mínima que sea, va a dejar pasar las sales o el ácido de grabado. De igual manera, cualquier mancha de tinta en el lugar incorrecto va a impedir el grabado en ese sitio, dejando una marca en relieve.

dibujo picado por falta de tinta
Si el punto no es muy profundo se puede disimular con el pulido, y una marca puede ser rebajada con un motor de mano tipo dremel con punta para metal o cualquier otra herramienta similar, pero lo mejor es prevenir y tomarse un buen tiempo para verificar la pieza una vez seca la tinta (mínimo cuatro horas en el caso de la laca de bombillas), y rectificar en caso de ser necesario.

En caso de que queramos el diseño en el fondo (grabado hueco), se puede, bien entintar el fondo como si hiciéramos un negativo, o más común, extender tinta en  toda la superficie para después rascarla con ayuda de un punzón afilado si lo hiciéramos en seco o un punzón romo si fuese con tinta húmeda. el caso es dejar al descubierto el diseño que queramos que el ácido hunda o "se coma". No digo mucho más porque no suelo hacer este tipo de grabados, pero imagino que habrá que tener mucho cuidado en eliminar toda la tinta del área del diseño para que no queden las dichas marcas.

Un tip: algunos rotuladores permanentes (staedtler, sharpie de gama industrial) resisten suficientemente bien un tiempo corto en el ácido y pueden servirnos para sombrear o grabar con muy poca profundidad. En las tiendas de electrónica podemos conseguirlos pidiendo rotuladores para circuitos. 

Esta es la teoría, pero en la práctica se trata simplemente de encontrar una herramienta que te permita de la mejor manera posible, bien poner o bien quitar la cantidad de tinta que se necesite para crear el diseño. Yo he experimentado con toda cosa puntiaguda que me he encontrado (clips, herramientas viejas, bolis gastados, agujas de tejer, lápices y pinceles de todo tipo). Así que un punzón puede ser un destornillador, un trozo de alambre grueso afilado o pulido, hasta un portaminas cargado con una aguja. Las plumas viejas, dañadas, dobladas, etc. son ideales para modificarlas sin remordimientos. Y si lo que queremos es decorar el metal sin ningún diseño en particular, se puede entintar con esponjas, cepillos de dientes viejos, corchos, papel.. todo es ir probando. 



Algunos de mis instrumentos para entintar





miércoles, 29 de agosto de 2012

El metal y su preparación

Ya sea cobre, latón, alpaca, plata u otro metal el que se elija para grabar, la preparación es básicamente la misma: En primer lugar hay que elegir la forma que queremos, cortarla con la segueta o la tijera de latonero y asegurarse de lograr un acabado prolijo, con bordes suavizados, silueta repasada, etc. En tiendas de fornituras es posible encontrar círculos, flores, estrellas, rectángulos y muchas otras figuras ya cortadas, limadas y pulidas que permiten saltarse este paso.


Ejemplos de formas metálicas listas para grabar a la venta en etsy

Comprando estas piezas se ahorra tiempo y esfuerzo, permite mantener uniformidad en las piezas, ensucia menos, hace menos ruido (para los que trabajamos en un apartamento esto es vital), pero es más costoso, menos personal y en ciertos casos le resta encanto al trabajo. En uno u otro caso, es importante tener en cuenta el grosor o calibre que tengan, para poder jugar con la profundidad del grabado y porque es fácil pasarse de tiempo y agujerear la pieza. 0.5 mm es un buen grosor para empezar.

Una vez que se tienen las formas, lo siguiente es prepararlas para recibir la tinta, tanto por el lado del diseño como por detrás. Lo ideal es lograr una superficie sin óxido, desengrasada y lisa pero no completamente pulida. Esto último es para facilitar el agarre de la tinta. Lo primero es lavar con agua y jabón lavaplatos. Luego con una lija de agua muy fina (240 o más) o una esponja scotch-brite, lijar con suavidad y procurando mantener siempre el mismo sentido, hasta lograr que toda la pieza adquiera un tono mate. Tratar en lo posible de no tocar con los dedos la superficie del metal, agarrándolo por los bordes o utilizando guantes de tela limpios. 

Un tip: para las piezas pequeñas utilizo un cubo de manicura, de esos que traen limas muy finas para retocar uñas postizas. Es cómodo, deja un acabado bonito y cumple su propósito. Importante, salvo que sean lavables, lo mejor es reservar una lima para cada tipo de metal.

Los tacos para uñas acrílicas vienen bien para lijar cómodamente la pieza

Finalmente retiramos el polvillo, lo cual puede hacerse con un trapo seco, o con un algodón empapado en alcohol. Esta opción es preferible cuando no se está muy seguro de no haber tocado la superficie con los dedos, pues es un desengrase extra. La pieza ya está lista para ser entintada.




jueves, 23 de agosto de 2012

Tinta para grabado




Para grabar en metal existen montones de opciones, y se consiguen muy bien explicadas en internet. Yo mezclé varias de éstas, en base a los recursos que tenía a mano y lo que logré conseguir en las tiendas de bellas artes de Madrid. La tinta de grabado por lo general es una mezcla a gusto de cada artesano de varios ingredientes (resina, betún de judea, trementina, asfalto, almáciga, colofonia y muchos otros de nombres preciosos), quien a veces juega con éstos y sus proporciones para obtener dos o tres: una gruesa, de secado rápido, para enmascarar; una más suelta para los trazos finos, y una de secado muy lento para añadir detalles y sombras rascándola.

Como mis diseños no requerían mucho de esto y no disponía de espacio y materiales para elaborar mi propia mezcla, hice pruebas con varios productos y al final me quedé con una laca comercial resistente a las sales de grabado, al parecer en vias de extinción: la laca de bombillas. La elegí azul oscuro para tener un buen contraste con el metal y poder encontrar más fácilmente las burbujas y puntos no cubiertos, pero eso también es a gusto.



Los pros: es barata, efectiva y una vez que le encuentras el truco se aplica sin problemas con pluma. Puede usarse tanto para el diseño como para protejer bordes y áreas que no se vayan a grabar, sin tener que disponer de dos tintas diferentes. Se disuelve en alcohol o acetona y es fácil de limpiar una ves grabada la pieza.

Los contras: seca muy rápido y al ser dura no se raya con la facilidad de una tinta untuosa sino que salta en cristalitos, lo cual hace que haya que trabajarla todavía húmeda si se quiere sombrear/iluminar el diseño. No resiste bien los diseños delicados en plata, pues el burbujeo del ácido nítrico la termina levantando.

Por suerte para los que vivimos en Madrid existe Manuel Riesgo, donde se pueden encontrar los productos para preparar tu propia tinta, o directamente la laca de bombillas.