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sábado, 21 de junio de 2014

Pirograbando! Portalápices de El Hobbit

Esto no es metal ni usé tinta pero... Finalmente saqué el pirograbador! ya había hecho alguna prueba pero esta es la primera pieza planeada. Me toca aprender un montón pero por ahora estoy muy contenta con mi nuevo portalápices del Hobbit. comentarios? sugerencias?






domingo, 22 de septiembre de 2013

Volviendo útil el complejo de urraca

Las herramientas, utensilios y materiales son como chucherías. Emociona verlas, ansías tenerlas y nunca dejas de querer más. Están las del mercado, cada cual más especializada, más brillante o con más funciones, y también están aquellas piezas recicladas que, por lo inesperado que resulta su buen funcionamiento y la maravilla de resolver una necesidad gastando poco o nada, se convierten en pequeños tesoros que nada tienen que envidiar a un reluciente artilugio nuevo. 

Tengo montones de cosas que son o están en proyecto de ser parte importante de mi proceso de creación de piezas, por eso defiendo el darle a las cosas una segunda mirada antes de echarlas a la basura, pues aunque ya no sirvan para lo que fueron creadas, el taller puede darles una nueva vida y ahorrarnos algo de dinero en el proceso. La lista es enorme y muchas veces me sorprendo de las cosas que puedo llegar a tener en los cajones (complejo de urraca), pero creo que hay un par que merece la pena difundir:

Necesidad: Contenedor para ácido/sales de grabado/decapante
Solución: Bote de mozzarella fresca Hacendado (Mercadona)




Esta es mi más reciente incorporación y la que inspiró el post. Compré el queso por darme un capricho y no ha podido resultar mejor. Actualmente tengo las sales de grabado en otro artículo de reciclaje, una fiambrera plástica que tiene a su vez un contenedor plástico con tapa. Me gusta por lo robusto y seguro que se ve (un derrame de estos productos puede tener sus consecuencias), pero ocupa bastante más espacio del que me gustaría, sobre todo teniendo en cuenta de que no grabo más de 2-3 piezas a la vez,todas pequeñas. El bote del queso no solo tiene un buen tamaño (300 ml), sino que tiene en su interior una cestita que se utiliza para sacar y escurrir el queso antes de utilizarlo. Viene perfecto para poder acceder a las piezas sin utilizar pinzas, escurrir el exceso de solución de grabado o echarles un ojo sin moverlas demasiado. La rejilla tiene además una anilla y unos canales que permiten dejarla levantada sobre el nivel del líquido. No tiene componentes metálicos, con lo cual es completamente segura. Por los momentos voy a usarla para el decapante, mientras se vacía el segundo bote que ya tengo en la nevera.

Necesidad: Calentador para decapante
Solución: Calentador de tazas USB / Cafetera de goteo rota



Para quién utiliza calor para acelerar el proceso de decapado, que no es mi caso, esta idea les puede ahorrar bastante dinero y uno que otro susto, pues calentar un químico de manera casera siempre es un riesgo. En vez de conseguir un calentador de laboratorio que no es barato ni de segunda mano, pueden optar por preguntar entre vecinos y allegados, en el rastro o en alguna tienda de segunda mano, por una cafetera de goteo a la que le funcione la base (En Cashconverters te haces con una por menos de 10 €). Si tiene su jarra de vidrio perfecto, y si no hay que hacerse con alguna parecida. Se puede reemplazar por cualquier bote de vidrio siempre que las dimensiones coincidan y que tenga la base plana, para que haga contacto con la placa caliente. La parte superior y posterior de la cafetera (Donde se pone el filtro y donde se echa el agua) las podemos quitar para mayor comodidad, o bien utilizarla de almacenamiento, pues no las utilizaremos para nada. Cuando necesitemos el decapante, bastará con encender la cafetera un par de minutos antes para que el líquido tenga una temperatura óptima sin llegar a hervir. Otra opción es, si tienen alguno, utilizar un calentador de tazas usb. El problema con esto es que no tiene mucha potencia, con lo cual debemos usarlo con muy poca cantidad de líquido. 
OJO, este consejo no es compatible con el anterior! 
(bote plástico, base caliente, mala idea)

Necesidad: cinceles, punzones de decoración, punzones de marcar
Solución: Destornilladores, martillos, limas, alicates rotos y  en general cualquier pieza de metal duro




Aquí no hay mayor historia. Toda herramienta metálica vieja, de mango roto, de punta chueca, machacado, lleno de cemento, y todo un largo etcétera de calamidades, sirve. Se limpian a conciencia con lija y con limatones distintos a los que utilicemos para los metales blandos, se les da la forma deseada. Ejemplos: la parte interior dentada de un alicate roto o la cara más gruesa de un limatón sirven, golpeándolos con un martillo, para texturizar. Un destornillador plano puede servir de cincel para empujar garras o cerrar biseles. Uno de estrella afilado podrá ser un buen punzón para marcar los taladros. Por el contrario, si le cortamos parte de la punta con la segueta, tendremos un punzón con la forma del destornillador (estrella, cruz, hexágono). La gracia está en imaginar de que forma podemos golpear la herramienta para producir un efecto en nuestra pieza.

Necesidad: Mandriles, lastras
Solución: Brocas y puntas de taladros grandes o martillos percutores, tubos gruesos de acero o hierro




No es algo que usualmente nos vayamos a encontrar por casa, pero en los contenedores de desechos de obra, talleres mecánicos e incluso preguntando a los obreros que arreglan calles, no es difícil dar con alguno de estos. Cualquier cilindro metálico con buen acabado debería bastarnos para dar forma a anillos y brazaletes. Lo ideal es reunir varios diámetros, según tengamos sitio para guardarlos.

Como dije antes, la lista es larga e intentaré seguirla en nuevas entradas. Espero que alguna de estas sugerencias les sirvan de algo y si alguien quisiera compartir su propia idea de reutilización en el taller, o su experiencia reciclando cositas, bienvenido sea.

lunes, 6 de mayo de 2013

Nuevas pátinas, nueva tinta

Hace un par de meses me decidí y compré una tinta específica de grabado, pues quería saber qué tanta diferencia podía haber entre ellas y sus sucedáneos 75% más baratos e igualmente efectivos. Pasé un buen rato mirando en tiendas de bellas artes y finalmente me decidí por el Barníz líquido para grabado Ultraflex, de Charbonnel. Escogí esta porque mirando la descripción, me pareció que era la que tenía características más diferentes de mi opción habitual, la laca de bombillas. Mientras que ésta es densa y al solidificar se cristaliza, este barniz parece ser flexible y ceroso, aún seco. 

Por una u otra razón lo dejé de lado y no fue hasta ayer cuando me decidí a probarlo. Evaluando sólo la aplicación me quito el sombrero.. es una maravilla lo manejable que es con la pluma aún en los trazos más finos. Ahora mismo tengo un par de cosas en las sales y habrá que ver que tal se comporta en cuanto a protección, porque una vez seco se vuelve tan delgado que no estoy segura de su resistencia a cinco horas sumergido.. aunque para eso está hecho. Aquí un par de las piezas anoche esperando secarse: 


Y sobre las pátinas, pues repetí en la tienda de etsy donde había comprado las otras, que me encantan. Nuevos colores, nuevas posibilidades y un par de ideas que espero tener pronto. Como siempre, se aceptan sugerencias =)


jueves, 11 de abril de 2013

El lugar más feliz II. Espacios de coworking y otras maravillas


La visita a Mari Jose y su taller me trajo a la mente algunos artículos que había leído sobre espacios de trabajo compartidos... no me costó nada encontrar multitud de cosas interesantes aquí en Madrid sobre el coworking:  oficinas compartidas, alquiler de puestos de trabajo, talleres con maquinaria disponible: un sueño para todos los que buscan un sitio donde volcarse de lleno en desarrollar una idea, producto o negocio.

Espacios como La Industrial, Espíritu23, Dcolab o La Fábrica de Cajas ofrecen espacios tipo oficina abierta, con acceso a internet, impresora, escáner, e incluso algunas ofrecen salas de reunión, sitio para talleres, conferencias, etc. Eso sí, están dirigidas a trabajos limpios y tranquilos, jeje. No está mal considerarlo como opción cuando tenemos que diseñar, hacer cálculos, gestionar la página web, actualizar el blog y en fin, todas esas actividades que no solemos contar como trabajo artesanal pero que forman parte del quehacer. Una vez que tenemos nuestro diseño proyectado y nuestra tienda on-line andando, pasamos a necesitar donde ensuciarnos las manos y hacer mucho ruido. Afortunadamente también tenemos opciones:

Entre las que recuerdo haber visto está La Manual en Malasaña, que es un espacio pensado para que artesanos y artistas desarrollen y vendan sus productos. Se alquilan puestos de trabajo, dan talleres y los fines de semana hay mercadillo. No lo he visitado en persona, pero en su web hay fotos muy bonitas del sitio. Por lo que he leído parece enfocado sobre todo a la costura, con lo que no lo veo muy compatible con la orfebrería pura y dura (por aquello del polvo del metal), pero quizá tengan espacios suficientemente separados para que las telas no corran peligro. Habrá que acercarse y preguntar.




Otro que recién descubrí hoy y que no deja lugar a dudas sobre si dejan ensuciar un poco más de la cuenta es el Taller Buenos Días, que se presenta diciendo que "es un espacio de trabajo para artistas y diseñadores en el que disponemos de un taller equipado para realizar todo tipo de maquetas, prototipos, esculturas u obras artísticas de cualquier clase" mientras que en las fotos de su página principal podemos comprobarlo: un taladro de banco, montones de madera, lijadora, esmeriles, sierra, una tabla de herramientas bien equipada, puestos de trabajo con iluminación independiente, internet.. ya se me estaba empezando a caer la baba de ganas cuando ta-daaa! el plato fuerte: cuentan con una impresora 3D, un plotter de vinilos y un láser de corte. Todavía no se a qué, pero de que voy, voy.





Una cosa común en todos estos sitios es la flexibilidad horaria: puedes comprar un pase de un día como uno para varios meses, definiendo que clase de servicios necesitarás, con lo cual puedes planificar para dedicarle a cada cosa el tiempo, lugar y recursos que realmente tengas disponible. Además el salir de casa y compartir con otros artesanos suena como una experiencia enriquecedora y divertida.

Definitivamente hay que probar.


miércoles, 10 de abril de 2013

El lugar más feliz I. El taller de Mari Jose

El lugar más feliz es la cama y punto.. no hay más que decir así que pasemos al segundo. ¿Cual es el lugar más feliz? Si preguntas a un artesano, sin duda te dirá que es su espacio de trabajo, ese sitio maravilloso sobre el cual ponemos las manos en nuestros sueños. Este espacio puede ser tan pequeño como una silla donde tejer o una tabla de algunos centímetros donde engarzar piedras, a edificios gigantescos llenos de maquinaria y herramientas.. incluso solo existir en el espacio entre tu mente y un cuaderno.

Hace poco recordábamos como completábamos los ejercicios de nuestro primer curso de orfebrería (hecho en los talleres de la Armando Reverón, en Caño Amarillo) sentados en la cama o en el piso, usando las esquinas de las sillas para calar y soldando en la cocina, sobre las hornillas encendidas para ayudar al soplete de lápiz a calentar la pieza. Todas las herramientas y materiales cabían perfectamente en un maletín pequeño, y ese era nuestro espacio.


Las primeras herramientas
Los primeros años en España vivimos en una residencia estudiantil y se hizo más difícil hacer cualquier cosa, además porque las herramientas se quedaron en Venezuela, pero llegó el curso en Granda y fueron meses de actividad diaria, aprendizaje, trabajo duro y montones de alegrías, sobre todo porque aprendimos a trabajar en condiciones prácticamente ideales y contando con gran cantidad de herramientas. Los talleres de Granda, tanto de metal como de madera son enormes, en consonancia a la magnitud de los proyectos que son capaces de llevar a cabo.  El impulso volvió y las ganas que estaban dormidas, renacieron. Poco a poco he ido armando mi taller, y creo que en este punto tengo todo lo que necesito (todo lo que quiero es otra historia, jeje).

Granda. Un taller en condiciones
La semana pasada visité a mi amiga Mari Jose. Nos conocimos en Granda y desde la última vez que nos vimos ambas hemos ido ampliando nuestros recursos,  manteniendo el contacto a través de facebook. Siempre hablábamos de cuanto cuesta lograr un espacio (tanto de sitio como de tiempo) para trabajar en casa y la semana pasada me invitó a conocer su taller! Fue maravilloso verla moverse entre herramientas, cajas, cosas terminadas, madera, metales, cosas en proceso.. tiene cosas preciosas, ha incursionado en el mundo de los mercados medievales, restaurado muebles, y un sinfin de cosas más.

El taller de Mari Jose en plena actividad
Nos tomamos un café hablando de todo un poco, y me contó como en casa se le hacía imposible trabajar (herramientas cortantes, materiales raros, niño pequeño y gatos no es una buena combinación), por lo que había conseguido alquilar el local junto a otra compañera artesana. Cuando esta tuvo que irse hizo un esfuerzo para mantenerlo, pues finalmente había encontrado un lugar donde estar a sus anchas y finalmente estaba produciendo con regularidad. Y es que el trabajo desde casa es de por sí dificil, y se convierte en casi imposible cuando  implica el manejo de cosas peligrosas, ruido, sucio, etc.

Afortunadamente con el banco de trabajo siento que encontré mi espacio y me encanta que ella finalmente haya encontrado el suyo.